El Edificio Korsakov se alza en la Avenida Nizami, en el barrio de Sabail, como un monumento a la negligencia. Construido en 1967 durante el apogeo de la industrialización soviética, fue desalojado en 2003 tras detectarse daños estructurales irreparables en su fachada de hormigón gris. Durante dos décadas, ha permanecido sellado, sus ventanas rotas como ojos ciegos que observan el caos urbano de Bakú: los taxis amarillos zumbando en las calles, los edificios de cristal del distrito petrolero reflejando el atardecer sobre el mar Caspio. Pero desde hace aproximadamente seis años, algo extraño ocurre dentro de sus muros.
Los guardias nocturnos de los edificios adyacentes fueron los primeros en notarlo. A las 22:15 horas, sin excepción, una emisora de radio comenzaba a transmitir desde el interior del Korsakov. No era música moderna ni programas de habla rusa: era exclusivamente música clásica, Chopin y Rachmaninoff principalmente, entremezclada con interferencias que sonaban casi como voces susurrantes. Los guardias reportaron que la transmisión duraba exactamente cuarenta y cinco minutos, para luego detenerse abruptamente, dejando un silencio absoluto. Nadie podía acceder al edificio: las puertas estaban soldadas, las escaleras bloqueadas con escombros. El equipo eléctrico había sido desmantelado años atrás.
La investigación
Cuando los reportes llegaron a los medios locales en 2023, un colectivo de radioaficionados amateur decidió investigar. Utilizando equipos de scanning de frecuencias portátiles, confirmaron que la transmisión provenía efectivamente del edificio, en una banda raramente utilizada: 87.3 FM. Lo desconcertante era que la señal era fuerte y clara, imposible de generar con baterías o equipos improvisados. Los investigadores locales teorización que podría tratarse de un transmisor abandonado desde la era soviética, activado accidentalmente por vibraciones sísmicas menores o corrosión de componentes. Bakú, después de todo, es una región con actividad tectónica ocasional. Pero los registros de las autoridades de comunicaciones no mostraban ningún equipo registrado en esa estructura.
Lo que realmente perturbó a los investigadores fue un descubrimiento posterior: en los archivos del Ministerio de Cultura de Azerbaiyán, encontraron una solicitud de 1989 presentada por un compositor residente en el Korsakov llamado Mirza Rustamov, quien había solicitado permiso para instalar una "emisora experimental de música clásica en frecuencia abierta" como "proyecto de arte sonoro urbano". La solicitud fue rechazada. No hay registros de que Rustamov haya abandonado el edificio en la evacuación de 2003, aunque tampoco consta su nombre en los listados de residentes reubicados.
Hoy, los fanes del misterio urbano visitan la Avenida Nizami cada noche, cronómetro en mano, esperando las 22:15. A veces graban fragmentos de la transmisión y los comparten en línea. Algunos juraron haber escuchado, entre las notas de Nocturno de Chopin, lo que suena como un nombre: "Mirza". Las autoridades municipales han anunciado planes vago para demoler el Edificio Korsakov, pero hasta ahora, ninguna empresa ha aceptado el contrato. La radio sigue transmitiendo, regularmente, dentro del edificio sellado.