Seleccionar página

Una vez hice esta pregunta en mi programa de radio, la mayoría de las respuestas de los oyentes aseguraron de que es más difícil pedir perdón, eso me llevó a una conclusión, los seres humanos somos muy orgullosos, es por eso que nadie quiere pedir perdón, aunque esté convencido de estar equivocado… Cuántas relaciones terminan para siempre después de una discusión, a causa de la falta de perdón, por la presencia del orgullo en las personas.

El orgullo es como el mal aliento, nadie sabe que es orgulloso, pero todos a su alrededor se dan cuenta de que lo es. No está mal ser orgulloso por algo sano, pero la exageración de cualquier cosa es perjudicial, no debemos ir de un extremo a otro, tampoco debemos camuflar nuestro orgullo con decir que solo es un alto autoestima, son dos cosas diferentes.

Hay una frase que dice, “¿tu orgullo besa mejor que yo?” Dentro de un contexto de una relación amorosa que llega a su fin, esto es común, pero ¿por qué nos cuesta tanto pedir perdón, o perdonar? Tal vez porque no seamos conscientes de lo que puede producir la falta del perdón, o los beneficios que trae al ponerlo en práctica.

Un versículo de la biblia dice “Mientras callé, se envejecieron mis huesos” (Salmo 32:3), esto significa que mientras no arreglemos cuentas, nuestro ser se va deteriorando, es decir las actitudes de nuestro corazón afecta directamente a nuestro organismo, entonces, para una vida más sana debemos aprender a pedir perdón y poder perdonar, para esto debemos dejar de lado el orgullo, eliminar esas preguntas prejuiciosas que nos hacemos por ejemplo “¿Qué van a pensar de mi si lo perdono, dirán que soy maleable?, ¿Si yo le pido perdón por lo que hice, me sentiré inferior ante esa persona para siempre?” son especulaciones erróneas que frenan a la buenas actitudes de nuestro corazón. Si Dios nos perdonó, ¿quiénes somos nosotros para no hacerlo?, que tonto es escuchar decir a muchas personas, “no siento en perdonarlo” pedir perdón también es una actitud únicamente de valientes, no cualquiera da la cara reconociendo sus errores, no seas cobarde y arregla cuentas hoy, verás que las cargas desaparecerán de tus espaldas y tu vida será más sana.

“Perdonar y pedir perdón, no son sentimientos, son decisiones, solo de valientes”.

(Fragmento del libro «Mis pensamientos en voz alta – Orly Master)